Rob Walling de Drip
Episodio 021 de Founder Coffee

Soy Jeroen, de Salesflare, y esto es Founder Coffee.
Cada dos semanas tomo un café con un fundador diferente. Hablamos de la vida, de nuestras pasiones, de lo que hemos aprendido… en una conversación íntima para conocer a la persona que hay detrás de la empresa.
En este vigesimoprimer episodio, hablé con Rob Walling, de Drip, una de las principales plataformas de automatización de marketing que existen.
Drip empezó como una sencilla ventana emergente de suscripción con un autorespondedor. Después evolucionó hasta convertirse en un proveedor de servicios de correo electrónico y, finalmente, en una plataforma de automatización de marketing. Fue entonces cuando alcanzó un verdadero product-market fit y la tasa de bajas empezó a caer en picado de inmediato.
Rob vendió Drip a Leadpages hace casi 3 años. Hace poco, fundó TinySeed, un fondo de capital riesgo en fase inicial y una aceleradora remota que pretende cubrir un vacío en el mercado proporcionando financiación a empresas SaaS que no aspiran a alcanzar el objetivo de los 100 millones de dólares.
Hablamos de la pasión de Rob por construir, de cómo invirtió pronto en WP Engine, de la falta de enfoque en marketing de las empresas SaaS y de por qué trabaja semanas de 35 horas.
Te damos la bienvenida a Founder Coffee.
¿Dónde escuchar?
Puedes encontrar este episodio en:
Transcripción
Jeroen: Hola, Rob. Es genial tenerte en Founder Coffee.
Rob Walling: Es un placer, gracias por invitarme.
Jeroen: Eres el antiguo fundador de Drip y ahora trabajas en Tiny Seed, ¿verdad?
Rob Walling: Correcto. Y creo que lo de antiguo fundador suena gracioso. Siempre seré el fundador, simplemente ya no trabajo allí. Podrías decir que soy el antiguo CEO.
Jeroen: Antiguo CEO, sí. ¿Cuánto tiempo trabajaste allí después de la adquisición?
Rob Walling: Mi cofundador y yo vendimos Drip a Leadpages en julio de 2016, y trabajé unos 20 meses para Leadpages. Después me fui hace unos siete meses, más o menos.
Jeroen: Genial. Entonces, ¿a por nuevos retos?
Rob Walling: Eso es. Pensaba que me iba a jubilar pronto, pero, claro, cuando eres un emprendedor en serie, las cosas nunca salen así. Sabía que haría algo después, simplemente no sabía qué. Pero desde entonces he acabado aterrizando en Adam, así que estoy seguro de que hablaremos de eso hoy.
Jeroen: Sí, quizá podríamos centrarnos primero en Drip. ¿A qué se dedica Drip?
Rob Walling: Drip empezó siendo algo pequeño; digamos que se convirtió en un ESP, un proveedor de servicios de correo electrónico, como Mailchimp. Pero al principio era simplemente un pequeño widget adicional que se añadía a Mailchimp o AWeber. Después se convirtió en un ESP completo con el que podías enviar correos electrónicos masivos o incluso gestionar tu lista. Luego le añadimos automatización, así que se convirtió en algo de siguiente nivel, como un Mailchimp plus. Por eso la gente actualizaba de Mailchimp o AWeber a Drip. Estábamos más en el terreno de Infusionsoft o Active Campaign, como auténtica plataforma de automatización.
Y, como decía, Leadpages nos adquirió en 2016 y, desde entonces, no han hecho más que apostar todavía más por el producto. Ahora incluye un completo creador visual de workflows y todo tipo de cosas increíbles que puedes hacer con él. Últimamente está un poco más orientado al comercio electrónico, pero yo sigo utilizándolo para todos mis negocios. Gestiono con él MicroConf y mi lista personal de robwalling.com. También tengo un nuevo proyecto, Tiny Seed, y todo eso está en Drip, donde funciona realmente bien. Así que no es que no funcione para negocios que no sean de comercio electrónico, pero sí creo que ese es ahora el principal foco de su marketing.
Jeroen: Sí. Es muy interesante que pasara de ser un plugin muy pequeño a convertirse primero en un proveedor de servicios de correo electrónico y después en una especie de plataforma de automatización. ¿Puedes contarnos algo más sobre las primeras etapas? ¿Por qué empezaste con este plugin?
¿Y qué problema intentaba resolver? ¿Cómo empezasteis? ¿Cuándo fue el momento en que dijisteis: «Tenemos este problema. Deberíamos crear algo para resolverlo»?
Rob Walling: Sí, totalmente. Fue a finales de 2012 y yo era dueño de una app SaaS llamada HitTail. Es una herramienta de palabras clave de SEO long tail. Y la estaba haciendo crecer bastante bien. Era más o menos una app SaaS gestionada por una sola persona, y tenía un par de colaboradores externos. Era muy rentable y la disfrutaba, pero me di cuenta de que era realmente difícil. Recibía mucho tráfico en ese sitio y observé que era complicado captar correos electrónicos. Simplemente quería hacer crecer la lista más rápido.
Me di cuenta de que, cuando creé la lista de correo electrónico, conseguía convertir más pruebas. Así que me puse manos a la obra y dije: «Mira, solo quiero una pequeña ventana emergente en JavaScript que pueda aparecer como un pequeño widget tipo toaster en la esquina inferior derecha o simplemente abrirse». Esto fue antes de SumoMe, antes de OptinMonster. Fue antes de todo lo que tenemos hoy: todo ese ecosistema todavía no existía.
Tenía un contratista llamado Derrick que trabajaba para mí; era desarrollador. Y le dije: «Oye, ¿puedes conseguir alguna biblioteca de código abierto o algo parecido?». Creo que tomó jQuery y creó este pequeño widget emergente. Después lo conectamos con Mailchimp e implementamos una secuencia de respuesta automática que, en realidad, era un minicurso por correo electrónico para educar a la gente sobre SEO long tail. Le llevó casi una semana hacer todo aquello, porque tuvo que modificar un montón de código, diseñar y encargarse de todo lo demás. Y yo pensaba: esto es una locura. Es absurdo que hacer algo así no sea más sencillo.
Hizo que nuestra tasa de conversión aumentara muchísimo. Empezamos a convertir un 30 % más de nuestros visitantes únicos en usuarios de prueba. Les llevaba un poco más de tiempo, porque hacían el curso y, después de unos tres o cuatro correos electrónicos, se registraban.
Así que pensé: esto debería ser una app SaaS, básicamente. Fue entonces cuando dijimos: de acuerdo, vamos a construirla. Llamé a Derrick y le dije: «Sabes Ruby on Rails. Construye lo que acabas de hacer, pero como una app SaaS independiente en Rails. Lo que haremos será tener solo la captura de correos electrónicos en el frontend y conectarla con Mailchimp o AWeber».
También construimos nuestro propio pequeño motor de respuesta automática, que en aquel momento era bastante rudimentario. Empecé a crear una lista cuando ya teníamos más o menos clara la idea y sabía hacia dónde nos dirigíamos. Así que creé una lista de lanzamiento por correo electrónico de unas 3.500 personas a lo largo de 2013. Empezamos a lanzar el producto a mediados de 2013, muy poco a poco, simplemente para ir incorporando gente. Y en noviembre de 2013 fue cuando hice el gran lanzamiento al resto de la lista.
Jeroen: Sí. Entonces, si lo he entendido bien, empezaste porque era muy difícil crear una especie de ventana emergente de Optin para tu sitio, ¿no?
Rob Walling: Sí.
Jeroen: ¿Y creaste algo que enviaba esos datos a algo como Mailchimp?
Rob Walling: Sí.
Jeroen: Pero enseguida también te diste cuenta de que podías crear tu propio autorespondedor. ¿Qué te llevó a hacerlo?
Rob Walling: Bueno, para ser sincero, diré que en realidad lanzamos el producto con nuestro propio autorespondedor. Ese era el objetivo inicial, porque queríamos ser autosuficientes desde el principio. Pero nos dimos cuenta de que muchísima gente usaba Mailchimp y AWeber, y no quería otra herramienta que enviara correos electrónicos en su nombre. Esa petición llegó muy pronto. Hice mucho trabajo de desarrollo de clientes: muchos correos electrónicos, llamadas, demos y demás. Y entre las primeras 10 o 15 personas que estaban dispuestas a pagarnos, varias dijeron: «Mira, la verdad es que quiero mantenerlo todo en un mismo sitio. Cuando captures el correo electrónico, ¿podrías enviar simplemente a la persona a Mailchimp y hacerlo de esa manera?»
Y dijimos: «Claro, ¿por qué no?». Así que construimos esa integración y después construimos la de AWeber.
Más adelante nos convertimos en un ESP; fue a finales de 2013 o principios de 2014. Es decir, había pasado aproximadamente un año desde que empezamos a trabajar en nuestro código. Entonces deshicimos esas integraciones, porque básicamente estábamos compitiendo con esas empresas y ya no tenía sentido seguir enviando nuestros suscriptores a un competidor.
Jeroen: Sí.
Rob Walling: Así que fue rápido. No sé si lo llamarías un pivot completo o simplemente una evolución del producto, ¿no?
En los primeros días, cuando lanzamos en noviembre de 2013, envié un correo electrónico a la lista y llegamos a unos 8.000 dólares de MRR prácticamente durante nuestro primer mes en funcionamiento. Y me puse muy contento. Lo veía como una especie de negocio de estilo de vida. El problema era que, mientras llevaba tráfico de la parte alta del canal de venta y prospectos a la app, el negocio realmente no crecía. Había demasiada pérdida de clientes.
A lo largo de unos cuatro o cinco meses, hasta principios de 2014, conseguí llevarlo a unos 10.000 u 11.000 dólares de MRR. Pero estaba dedicando muchísimo tiempo y esfuerzo a promocionarlo. Y debería haber crecido mucho más rápido. La pérdida de clientes era del 15 % mensual, más o menos.
Jeroen: Vaya.
Rob Walling: Y sabía que no teníamos encaje producto-mercado y que, en esencia, estaba compensando la falta de construir algo que la gente quisiera con mucho tráfico en la parte alta del canal de venta.
Jeroen: Sí. Entonces, en realidad, ¿podrías haber convertido esto en una solución completa de ventanas emergentes o algo parecido?
Rob Walling: Podría haberlo hecho, en algún momento.
Jeroen: Algo así como estar enganchado.
Rob Walling: Sí. Así que evaluamos hacer eso, alejarnos por completo del correo electrónico y convertirlo simplemente en un pop-up de front end, y hacer todo lo que se puede hacer con eso: pruebas A/B, controlar el momento de aparición, el desplazamiento, la intención de salida y todo lo demás. De hecho, creo que OptinMonster apareció por aquella época, a finales de 2013 o principios de 2014. Primero fue un plugin de WordPress y después se convirtió en una app SaaS. Creo que SumoMe se lanzó en 2014-2015.
Lo interesante es que grabamos un documental de audio de unos 90 minutos. Básicamente, Derrick y yo hablábamos todas las semanas. Él era el contratista que lo construyó y más adelante se incorporó retroactivamente como cofundador de Drip, porque fue una persona decisiva. Pero él y yo teníamos una charla de unos 15 minutos cada semana y la grabábamos, como una conversación de voz.
A lo largo de ese año acumulamos unas nueve horas de audio sobre la agonía y la confusión de lanzar esto. Yo lo edité hasta dejarlo en unos 90 minutos, y se puede escuchar un segmento entero en el que digo: «¿Qué estamos construyendo? ¿Para quién lo estamos construyendo? Ya ni siquiera sé qué estamos construyendo».
Era una especie de caos y confusión. Está en el podcast Start-Up Stories. Es un único archivo de audio de 90 minutos, pero resulta bastante interesante y profundiza mucho en el periodo de 2013 y principios de 2014.
Jeroen: Sí. Pero luego tomaste la decisión de crear un ESP.
Rob Walling: Así es.
Jeroen: ¿Y entonces viste que la automatización era algo interesante?
Rob Walling: Sí, eso es exactamente lo que ocurrió. Empezamos a desarrollar las funciones de ESP y una automatización muy básica. Y esto fue antes de que existiera Infusionsoft. En realidad no había una buena alternativa, a menos que fuera mucho más cara o mucho más difícil de usar. Así que algunos clientes nos dijeron: «¿Sabes qué? Si pudieras hacer que, cuando alguien haga clic en un enlace de un correo electrónico que envío, pueda añadir un tag a ese suscriptor. O pueda moverlo de una campaña a otra». Eran cosas de automatización muy básicas, pero resultaba muy difícil hacerlas en Mailchimp o AWeber; para ser sinceros, era imposible salvo que utilizaras código, API y demás.
Los clientes nos decían: «Si pudieras hacer literalmente dos o tres de estas cosas de automatización, me cambiaría de Mailchimp o AWeber».
Y para mí eso fue una señal enorme de que pensé: «Vaya, creo que hacia aquí se dirige el sector». Porque por entonces escuché por primera vez la expresión «automatización del marketing», en 2013. Ni siquiera sabía qué era. Y creció muchísimo durante ese periodo. Así que, en cierto modo, nos subimos a esa ola.
Fue una decisión difícil decidir entrar en la automatización, porque hizo que el producto dejara de ser un negocio de estilo de vida. Lo volvió muy competitivo. Básicamente, nos estábamos metiendo en un océano rojo, rodeados de grandes empresas con muchísimo capital, mientras nosotros nos financiábamos con nuestros propios recursos.
Éramos dos personas trabajando desde mi despacho en casa. Y nos preguntábamos: «¿De verdad vamos a hacer esto? Vamos a complicar el producto; no solo el front end, también el back end se va a volver muy complejo. Va a convertirse en una app SaaS de verdad y vamos a apostar por ella con todo». Así que estuve un tiempo dándole vueltas a la decisión y, al final, dije: «Creo que este es el camino».
Jeroen: Correcto.
Rob Walling: Y cuando empezamos a implementar la automatización, el churn se desplomó. Pasó del 15 al 12, luego al 10, al 7 y al 5. No paraba de bajar, bajar y bajar. Era curioso: durante ese periodo, el número de pruebas disminuía, mientras que nuestro MRR aumentaba, porque el churn estaba cayendo muy deprisa. Era evidente que, desde mi punto de vista, habíamos alcanzado el encaje producto-mercado. No creo que el encaje producto-mercado sea algo binario. Es un continuo. Y nosotros simplemente íbamos subiendo por esa escalera durante unos tres o cuatro meses, a medida que lanzábamos nuevas automatizaciones.
Así que, a principios o mediados de 2014, nos habíamos convertido esencialmente en lo que yo llamaría email marketing con automatizaciones. No éramos un producto completo, con un constructor visual y todo lo demás, pero desde luego estábamos un paso por encima de aquel ESP básico. Y la gente se dio cuenta de que éramos una opción más fácil de usar que los demás proveedores de automatización, que eran más caros. Y fue una locura. El crecimiento arrancó de repente; de pronto estábamos creciendo a un ritmo descomunal.
Jeroen: Entonces parece que entraste en la startup desde la perspectiva de un negocio de estilo de vida y que después empezaste a orientarte hacia un negocio «muy serio». ¿Puedes contarnos algo más sobre qué te motivó a meterte en este tipo de proyectos? ¿Cuál era el objetivo que veías inicialmente cuando empezaste a crear empresas?
Rob Walling: Sí, es una buena pregunta, porque me he encontrado con mucha gente que quiere montar una empresa para hacerse rica, o que quiere crear una startup por el poder y la fama, y para generar impacto. Hay todo tipo de motivos, y no creo que todo el mundo tenga la misma motivación. Yo siempre he sido una persona a la que le gusta crear. Me encanta construir cosas. Así que, desde pequeño, ya fuera haciendo cosas con Lego o cuando aprendí a programar a los ocho años, siempre me ha gustado. Empecé a escribir código entonces y me encantaba crear juegos. También escribía cuadernillos y libros, y los vendía mediante anuncios clasificados en el periódico, porque hacer los libros me resultaba interesante. Escribía libros sobre coleccionar cómics y cosas por el estilo.
Y, a medida que me hice mayor, terminé la universidad y empecé a trabajar para otras personas, me di cuenta de que no me gusta hacer cosas que no disfruto. Entré en un trabajo y trabajé un par de años en la construcción. Después me pasé a la programación, y estuvo bien. Lo disfrutaba. Pero no me gusta construir cosas para otras personas.
Pensé: «¿Cómo puedo controlar mi propio tiempo las 24 horas del día y hacer, construir y crear lo que quiera?». Y ese fue realmente el interruptor que se activó en mi cabeza: creo que la única forma de conseguirlo es dirigir mi propio negocio o crear una empresa y venderla por suficiente dinero como para no tener que volver a trabajar. Y entonces podría dedicarme simplemente a crear lo que quisiera.
Y para mí, crear empresas es realmente divertido. Crear software es divertido. Así que tengo suerte en ese sentido: las cosas que disfruto haciendo son rentables y crean valor en el mundo. Y eso ha vuelto a llevarme hasta aquí. Pero esa ha sido, en esencia, mi motivación.
Nunca he tenido ganas de dirigir una empresa así. Si me preguntaras si me habría gustado fundar Facebook o dirigir Uber, o hacer cualquier cosa por el estilo, te diría que no me interesa en absoluto. Llega un momento en que tienes suficiente dinero para hacer lo que quieras. ¿Por qué seguirías dirigiendo una empresa tan grande? Todos los quebraderos de cabeza y todo lo que conlleva. Y esa es simplemente mi perspectiva. Sé que a alguien como Zuckerberg le gusta y que por eso lo hace. Pero mis motivaciones son muy, muy diferentes.
Jeroen: Sí. ¿Crees que no es alguien a quien le guste este proceso de crear cosas?
Rob Walling: No lo sé. Es difícil decirlo. Quiero decir, desde luego estaba creando y lanzando muchas cosas cuando estaba en Harvard. Así que había algo en él que quería crear. Lo que he oído en This Week in Startups es que Zuckerberg, en esencia, casi no tiene interés en las operaciones de la empresa, y que de eso se encarga Sheryl Sandburg como su COO. Y que él se centra realmente en las cosas que disfruta. Así que todavía hay algo ahí que le gusta, y probablemente sigue siendo capaz de crear cosas.
También puedes pensar en Larry y Sergey, los fundadores de Google. Ya no están sentados trabajando en el algoritmo de búsqueda. Pasaron a ocuparse de problemas nuevos e interesantes. Son creadores, y creo que han conseguido equilibrar esa idea de: «Oye, nos hemos hecho muy ricos y hemos construido una empresa increíble de 100.000 millones de dólares o lo que sea… de varios cientos de miles de millones». Pero han utilizado eso para poder crear otras cosas, a una escala completamente distinta de la que yo tendré nunca la oportunidad de alcanzar.
Jeroen: Sí. Hace relativamente poco te pasaste al mundo de la financiación de VC, como inversor, ¿verdad?
Rob Walling: En esencia. En 2011 había un camino posible, cuando apenas tenía dinero. Recibí un correo electrónico de un colega llamado Jason Cohen, que también escribía un blog. Los dos formábamos parte de la blogosfera de las startups. Y me dijo: «Oye, estoy creando una empresa de hosting para WordPress, se llama WP Engine. Llevamos alrededor de un año creciendo y estoy cerrando una ronda de inversión. Es una ronda cerrada y está sobresuscrita. Pero si quisieras invertir algo de dinero, estaría genial».
Así que esa fue mi primera inversión ángel, y, para ser sincero, consideré todo un regalo poder participar en las dos primeras rondas de WP Engine, que, como probablemente sabes —y probablemente también saben tus lectores—, ahora vale literalmente cientos de millones de dólares. No mi participación, sino la empresa entera.
Jeroen: Sí.
Rob Walling: Nunca he captado financiación, pero tampoco he estado en contra de ella. Estoy en contra de captar financiación si no sabes en qué te estás metiendo. Captar financiación sin entender que podrías ceder el control, o sin entender las motivaciones de los inversores, o sin querer tener un consejo de administración pero captando financiación de todos modos para luego enfadarte por ello, es un error. Veo a gente hacerlo y pienso: no lo hagas. Simplemente no captes financiación si va a convertirse en un problema.
También estoy en contra de que todo el mundo piense que la única forma de crear una empresa SaaS o de software es captar financiación, porque tampoco creo que sea cierto. Al mismo tiempo, tengo muchos amigos que han captado financiación y para quienes ha sido una experiencia estupenda, y yo mismo he hecho alrededor de una docena de inversiones ángel en los últimos siete años. Aproximadamente la mitad son empresas que siguen una trayectoria más propia de Silicon Valley. Y aproximadamente la otra mitad son de colegas que van a construir negocios SaaS muy sólidos, probablemente de siete cifras. Y los márgenes de beneficio del SaaS son muy buenos. No creo que sea mala idea aceptar, como hicieron varias de estas personas, una única ronda de quizá 200.000 dólares para empezar más rápido. Después, cuando alcances la rentabilidad, puedes repartir dividendos, comprar la participación de los inversores o vender la empresa y que todos salgan ganando. Quiero decir, esas son las tres opciones.
Yo diría que soy menos un inversor de capital riesgo, porque ese término tiene ciertas connotaciones, ¿sabes a qué me refiero? Sobre todo en mis círculos, los círculos del bootstrapping. Me interesa mucho más crear empresas que preparar presentaciones. Pero sigo creyendo que puedes crear una empresa y captar una ronda relativamente pequeña para ayudarte a avanzar más rápido al principio. Así quizá no pierdas el control de tu empresa. No tienes un consejo de administración, no estás aceptando dinero institucional y no tienes que captar otra ronda si no quieres. Creo que el gran punto de inflexión llega cuando has conseguido dinero de un inversor de capital riesgo: se da por hecho que volverás a captar financiación cada 18 meses hasta que la empresa quiebre o pase a valer 100 millones o 1.000 millones de dólares.
Y ese no es el tipo de juego al que me dedico en absoluto. Los cheques que extiendo son para personas que dicen: «Oye, construyamos esto hasta convertirlo en una buena app SaaS de siete cifras». Y todos saldremos ganando, hagas lo que hagas. Puedes repartir dividendos. Como he dicho, puedes repartir dividendos, comprarnos nuestra participación o vender la empresa; cualquiera de esas tres opciones me parece bien, porque a todos nos irá bien. Y ese es el modelo al que me he pasado.
Tengo que ser sincero: he estado extendiendo cheques, pero no tengo una cantidad infinita de dinero. Tuve una salida moderada con Drip, en el sentido de que no tengo que volver a trabajar, pero no tengo bolsillos infinitos para financiar tantas empresas como creo que merecen financiación y como me gustaría acompañar en este camino.
Así que hace unos cuatro o cinco meses empecé a hablar con un amigo, un cofundador que trabaja más en el ámbito de las finanzas, y decidimos captar fondos. Es un fondo pequeño, pero lo llamamos Tiny Seed, tinyseed.com, y eso me permitirá respaldar todavía más con hechos lo que llevo defendiendo desde hace varios años. Simplemente, poder financiar más empresas de este tipo.
Jeroen: Justo antes hablábamos de tu motivación, que se basa sobre todo en la alegría de crear cosas. ¿Cómo encuentras esa motivación en lo que haces actualmente?
Rob Walling: Oh, buena pregunta. Como creador, hay algo en crear algo novedoso y único que realmente me entusiasma. Y si miras Drip, la primera versión no era eso. Era algo novedoso y único en cierto modo, pero a medida que nos adentramos en el proyecto, fuimos ampliando los límites de lo que la gente hacía con la automatización. Y eso fue muy divertido.
Tiny Seed es algo parecido. Se trata de crear un fondo o crear una aceleradora; en realidad, es una aceleradora remota que, francamente, es completamente nueva, porque no existen aceleradoras remotas de un año de duración que se centren principalmente en empresas SaaS que vayan a alcanzar siete cifras o unas pocas cifras de ocho.
Digamos que nuestro objetivo está entre uno y veinte, o entre uno y treinta millones de dólares de ARR. Y eso me parece interesante porque es un hueco en el mercado y un problema que, hasta la fecha, nadie más ha intentado abordar. Así que hay creatividad en ello.
Así que, cuando nos preguntamos cómo estructurar estas condiciones, no podemos fijarnos en el capital riesgo, porque allí estructuran las cosas de una determinada manera y eso no funcionaría en este modelo, ya que los rendimientos son completamente distintos. Nunca vamos a tener un Dropbox, un Airbnb o un Uber, igual que Ycombinator, 500 Startups y TechStars van a tener esos casos excepcionales que alcanzan los 1.000 millones de dólares o varios miles de millones y son los que hacen que el fondo sea rentable. Nosotros no vamos a tener esos casos, según nuestra tesis de inversión.
Así que la pregunta pasa a ser: ¿cómo abordamos esto de forma creativa? Esa es la parte que me entusiasma: analizar problemas difíciles y encontrar soluciones interesantes cuando no existe una hoja de ruta. No puedo limitarme a leer una publicación de blog sobre cómo hacerlo; tenemos que pensarlo, modelarlo y después hablar con los fundadores y preguntarles: «¿Os parece razonable? ¿Os parece justo? ¿Y funciona para el modelo?»
Jeroen: ¿Y cuál es ahora tu objetivo final? ¿Cuánto tiempo llevas trabajando en esto?
Rob Walling: Diría que unos cuatro o cinco meses.
Jeroen: Cuatro o cinco meses, así que todavía estáis en una fase muy temprana.
Rob Walling: Lanzamos hace unos dos meses, así que sí. Pero hemos conseguido suficiente financiación. Para ser sincero, el dinero que recaudamos llegó más rápido de lo que esperaba. Así que hemos recaudado lo suficiente para poner en marcha una cohorte, es decir, un grupo de 10 startups en 2019.
Jeroen: ¿Conozco alguna de las startups que forman parte del proyecto?
Rob Walling: Todavía no hemos hecho la selección. Abriremos el plazo de solicitudes a principios de 2019, en el primer trimestre. Así que lo haremos durante el próximo mes o dos. Estoy manteniendo algunas conversaciones iniciales con gente que conozco personalmente y valorando las opciones. Creo que pronto elegiremos al menos a un par. Pero sí, después empezará el proceso de solicitud.
Jeroen: Vale. ¿Tienes ya alguna idea de hacia dónde quieres llevar esto, o estás avanzando mucho más paso a paso y ahora solo quieres ponerlo en marcha?
Rob Walling: No, creo que la evolución natural será poner en marcha esta primera cohorte con probablemente 10 empresas, quizá 15. Como he dicho, durará un año. Y cuando llevemos incluso un par de meses, creo que ya empezaré a plantearme: «¿Queremos organizar varias cohortes en paralelo?», «¿Empezamos otra cohorte cuando hayan pasado seis meses?» o «¿Las organizamos simplemente una detrás de otra?».
También me encantaría aumentar el tamaño de la cohorte. Y me encantaría cambiar la ubicación geográfica. Ahora mismo probablemente nos centraremos en el hemisferio occidental por las diferencias horarias, porque vamos a tener llamadas todas las semanas. Pero me encantaría plantearme si podríamos organizar una en Europa o una en Asia. En fin, esa es la idea de expansión, ¿no?
Así que, en general, intento no adelantarme demasiado; soy bastante pragmático. No estoy diciendo: «El año que viene tendremos 20 cohortes distintas de 100 empresas», porque eso sería una locura. Pero sí creo que, en última instancia, esto se expandirá en todas las direcciones: geográficamente y también en cuanto al número de empresas que podemos incorporar.
Esta es la diferencia: la mayoría de las aceleradoras duran tres meses y tienes que trasladarte a un lugar concreto para participar. Necesitas tener una empresa que básicamente pueda convertirse en un unicornio, con una valoración de mil millones de dólares. Normalmente, eso es lo que necesitas para entrar. Así que, una vez que eliminamos todas esas premisas —no necesitas ser un unicornio, no necesitas mudarte a ningún sitio y el programa durará un año, lo que te da mucho más tiempo para hacer crecer una aplicación SaaS, porque las aplicaciones SaaS tardan mucho en crecer—, el número de empresas que encajan en esa descripción es bastante grande. En cuanto quitamos las limitaciones geográficas, tenemos un grupo mucho más amplio entre el que buscar.
Así que creo que no van a faltar empresas que cumplan los requisitos y a las que merezca la pena ayudar a través del modelo de Tiny Seed.
Jeroen: Sí. Te estás centrando sobre todo en empresas de software como servicio.
Rob Walling: Sí, eso diría. Sinceramente, mi especialidad es el B2B: empresas SaaS pequeñas y medianas. No lo descarto, pero calculo que probablemente representarán entre el 80 y el 90 %.
Jeroen: Vale.
Rob Walling: Es un modelo muy predecible y repetible. Tiene un montón de ventajas. Sí, creo que ahí estará nuestro punto fuerte.
Jeroen: Suena genial. En todo este recorrido que has hecho con Drip y ahora con Tiny Seed, ¿hay alguien que te haya inspirado especialmente o a quien hayas seguido siempre?
Rob Walling: Sí, te refieres a gente a la que admiro, ¿no?
Jeroen: Sí.
Rob Walling: Sí, gente cuyo ejemplo intento seguir. Desde siempre he sentido un enorme respeto por Jason Cohen, el fundador de WP Engine. Escribe en asmartbear.com. Ha hablado en mi conferencia. Yo organizo MicroConf y él ha participado varias veces, y siempre ofrece charlas increíbles. Así que respeto mucho su forma de pensar. Es un pensador muy pragmático. También combina de una manera muy interesante el pensamiento teórico con la experiencia práctica: es alguien que dirige empresas. Ha creado empresas increíbles.
Hay muy pocas personas que hagan ambas cosas. Podemos pensar en gente que escribe libros sobre startups sin haber fundado nunca una, y esas son las personas teóricas. A algunas las puedes apreciar y a otras no. Otras veces piensas: «Bueno, no tienes ninguna credibilidad para mí porque no has lanzado una startup».
Y luego están las personas que son operadores y fundadores, capaces de lanzar cosas, pero que no pueden subirse a un escenario y explicarte por qué funcionaron. Simplemente lo hacen, ¿sabes a qué me refiero? En cambio, él combina ambos lados, y eso es bastante impresionante.
Jeroen: Mm-hmm.
Rob Walling: También respeto mucho a Hiten Shah. Respeto su mentalidad de crecimiento y su capacidad para hacer crecer empresas. Respeto la forma en que trata a las personas. Valora más las relaciones que los resultados. Y su capacidad para poner en marcha varios productos y conseguir que todos tengan éxito es realmente impresionante.
Jeroen: Hablando de personas que son fuertes tanto en el ámbito teórico como en el operativo, ¿qué haces actualmente, en concreto, desde el lado operativo, por así decirlo? ¿Qué haces para crear el fondo de Tiny Seed y poner en marcha el acelerador? ¿Qué implica todo eso?
Rob Walling: Sí, algo así como: en el día a día, ¿en qué me estoy centrando?
Jeroen: Mm-hmm.
Rob Walling: Sí, es muy interesante. En realidad, es simplemente otra startup. Es la siguiente startup de mi trayectoria. Llevo fundándolas desde el año 2000, así que hace 18 años que lanzo este tipo de proyectos. Pero mi primer éxito llegó realmente en 2005, así que podrías decir que son 13 años.
Somos dos personas trabajando en esto. En este momento, tenemos financiación comprometida verbalmente, pero todavía no tenemos el dinero en las cuentas bancarias. Así que, en esencia, estamos completamente autofinanciados. Es muy interesante: crear apps SaaS consiste mucho más en meternos en el código, desarrollar funcionalidades y averiguar qué estamos haciendo. Esto es muy distinto, al menos hasta ahora, y aquí se trata mucho más de que yo celebro reuniones, hago llamadas telefónicas y envío correos electrónicos a muchas de las personas con las que necesitamos conectar.
Se trata mucho más de hacer, en esencia, desarrollo de clientes con otros fundadores. De averiguar quién podría estar interesado en formar parte de Tiny Seed como fundador. De hablar con inversores. No estoy liderando esa parte, pero desde luego aporto mi opinión. De sentarme con mi cofundador de Tiny Seed para decidir: «Vale, ¿qué aspecto tendrían las condiciones?». Tuvimos una llamada hace un par de días y estamos intentando concretar esos detalles.
Tiene mucho más que ver con mi red personal y mi audiencia, y con atraer a gente. Para ser sincero, consiste en enviar muchos correos electrónicos, algo que tradicionalmente no me habría gustado. Si miras atrás cinco años, me habría quejado de estar todo el tiempo con el correo electrónico. Pero hay algo interesante y emocionante en ello. Y creo que simplemente consiste en hacer avanzar las cosas, ¿sabes?
Jeroen: Sí.
Rob Walling: Es como empujar esto hacia delante: si no lo haces tú, nadie más lo hará. Y eso es lo que estoy haciendo. Así que estoy pensando en todas esas cosas. Precisamente ayer contacté con una agencia de diseño porque necesitamos un logotipo y un sitio web.
Me senté y preparé el mapa del sitio para definir qué aspecto tendrá la web. ¿Cuáles son las 12 páginas que vamos a tener en nuestro sitio web, thetinyseed.com? Porque ahora mismo solo es una landing page. Así que programé una llamada con ellos.
Ese es un ejemplo; no deja de ser una startup. Haría lo mismo si fuéramos una app SaaS. Haría exactamente lo mismo: necesitamos un logotipo. Así que ahí no hay nada mágico.
La diferencia es que hablamos con inversores y yo, en esencia, entrevisto a fundadores. Pero es algo parecido a reunirme con ellos, entrevistarlos y hablar con ellos; es algo que llevo haciendo años, solo que ahora lo hago con más intención.
Jeroen: Decías que es un poco diferente de una empresa SaaS. ¿Crees que se debe a que, en una empresa SaaS, tendemos a pensar que el producto lo es todo y que todo lo demás es algo secundario?
Rob Walling: Sí, estoy de acuerdo con eso. Sobre todo cuando eres una persona que crea cosas. Si eres desarrollador o diseñador, tendemos a pensar que el producto es lo más importante. Y cuando pienso en la creación de Drip, recuerdo que, especialmente al principio, dedicaba algo así como el 90 % de nuestro tiempo a eso. Bueno, eso no es del todo cierto. Derrick dedicaba el 100 % de su tiempo al producto porque programaba y diseñaba. Y yo probablemente dedicaba el 75 % de mi tiempo a pensar en el producto.
Hablaba con clientes, eso sí. Pero hablaba con ellos para decidir qué desarrollar después y cómo hacerlo, y para saber si estaban satisfechos y todo eso. Después dedicaba alrededor del 25 % de mi tiempo al marketing. Más adelante esa proporción aumentó; cuando lanzamos el producto, el marketing pasó a ocupar la mitad de mi tiempo o incluso más.
Pero, sin duda, el producto domina cuando lanzas una app SaaS o cualquier producto de software. Es fundamental hacer bien el producto. Y si pensamos en nosotros, ¿cuál es nuestro producto? Bueno, el producto de Tiny Seed es nuestra propuesta para los inversores y nuestra propuesta para los fundadores, además de cómo la empaquetamos, cómo la posicionamos y cómo la comercializamos.
Incluso sentarse a escribir un ensayo o algo parecido a un manifiesto sobre «esto es lo que estamos haciendo», «esto es lo nuevo y único» y «por qué creemos que va a funcionar» forma parte del producto; podrías llamarlo marketing. Es una forma de posicionar el producto ante la persona para la que estoy escribiendo el manifiesto.
Jeroen: Pero ¿no crees que, en el caso de una startup de SaaS, esto también debería formar parte del producto? Toda la experiencia que lo rodea, el manifiesto, el sitio web, la conexión que construyes en torno a él… Todo forma parte de lo mismo. Quizá se deba a que el software es tan complejo que lo vemos como algo separado, y también a que normalmente lo desarrolla un grupo distinto de personas dentro de la empresa, por lo que empezamos a separarlo. O no sé.
Rob Walling: Sí, no, creo que has dado en el clavo. Creo que la mayoría cometemos ese error, especialmente al principio. Es algo que creo que hice bastante bien con Drip.
En cuanto construimos un producto que me pareció increíble y que crecía rápidamente, sí hice esas cosas de las que hablábamos. Me puse en contacto con mi red y dije: «Oye, hemos creado algo que creo que es bastante especial; deberíais echarle un vistazo». Me convertí realmente en un evangelista y trabajé con mi red para que la gente lo promocionara, e hice todo eso.
Pero lo hice de una forma aceptable; no lo hice genial. Y siento que por fin, con esta startup, con Tiny Seed, todo eso ha encajado de verdad. No sé si es porque no hay software que desarrollar y eso me lo pone más fácil. O no sé si simplemente he madurado y he mejorado en ello. Pero sin duda estoy mucho más centrado en lo que ocurre fuera. Creo que esa es la diferencia. Si estás centrado hacia dentro y escribes código en el sótano o en tu despacho de casa, no vas a tener ni de lejos tantas probabilidades de conseguir que funcione.
Jeroen: Ajá. Genial.
Es algo totalmente distinto. ¿Eres de los que trabajan jornadas largas o más bien de los que crean una separación clara entre «estas son mis horas de trabajo» y «este es mi tiempo»?
Rob Walling: Buena pregunta. El tiempo que realmente paso sentado en una silla delante del portátil es relativamente poco. Incluso cuando estábamos haciendo crecer Drip, solíamos trabajar unas 35 horas a la semana. Y siempre he querido tener un estilo de vida bastante equilibrado. Dicho esto, si pasaba 30 o 35 horas a la semana delante del ordenador, pensaba en ello otras 20 horas semanales. ¿Sabes a qué me refiero?
Jeroen: Sí.
Rob Walling: Aunque no estuviera escribiendo nada, era como si constantemente pensara: «Ah, sabes qué, tengo que enviarle un correo electrónico a esa persona. Pum, lo añado a mi tablero de Trello». En la ducha o fregando los platos: «Ah, sí, es una idea muy buena para un artículo de blog que podría hacerse viral. Pum, la añado a Trello». Así que mi hilo mental de fondo, e incluso el que tengo en primer plano, casi siempre gira en torno al trabajo y la familia. Esas son las dos cosas en las que más pienso.
Y estos días me pasa algo parecido. Ya no puedo sentarme delante de un ordenador durante 8 o 10 horas al día. Antes sí lo hacía. En los primeros tiempos, cuando me dedicaba a la consultoría a tiempo completo y tenía un trabajo por cuenta ajena, volvía a casa por la noche. No teníamos hijos, o teníamos uno muy pequeño, y entonces trabajaba otras tres o cuatro horas cada noche. Trabajaba jornadas larguísimas, pero era un proyecto paralelo, ¿no?
Mi objetivo era dejar el trabajo por cuenta ajena. Además, era más joven; esto fue hace 10 o 15 años. Luego, en cierto momento, cuando logré —lo llamaré libertad— vivir de los ingresos de mis propios productos, algo que ocurrió hace unos 10 años, reduje muchísimo el ritmo.
Y dije: «De acuerdo, voy a trabajar lo menos posible, solo para ver si puedo hacerlo». Pasé unos ocho meses trabajando unas 10 horas a la semana en total. Eran negocios de estilo de vida basados en la automatización pura. Fue increíble, y después me aburrí.
Ahí fue cuando dije: «De acuerdo, ahora voy a hacer lo siguiente». Entonces hice HitTail, que era la app de SaaS anterior a Drip, y asumí nuevos retos. Esa ha sido mi evolución. Es una forma larga de decir que ha sido un poco de ambas cosas. Pero sí siento que ahora soy mucho más eficiente que antes. Puedo sentarme durante cuatro horas y terminar lo que antes me llevaba ocho, porque simplemente soy, no sé, más mayor, más sabio o lo que sea.
Jeroen: Sí. ¿Cómo crees que consigues hacerlo? Porque la gente está llenando todo internet de consejos de productividad.
Rob Walling: Sí. De hecho, grabé un episodio entero de 20 minutos de este pódcast llamado Zen Founder. Se titula algo así como «Los trucos de productividad de Rob». Se publicó durante el último mes.
Hablé de lo que hago hoy y de cómo gestiono todo el trabajo que me llega. Recibo probablemente 150 correos electrónicos al día, así que en cualquier momento dado tengo 20 correos electrónicos en mi bandeja de entrada. Ahora proceso el correo electrónico muy rápido. Y uso Trello y Gmail, y estoy intentando pensar cuáles son mis otros sistemas.
Cuando entra algo, simplemente lo clasificas, lo eliminas, respondes rápidamente o lo metes en Trello para responder más tarde. No proceso las cosas dos veces. Lo capturo todo y lo proceso rápidamente.
Así que creo que eso ha sido muy importante: no dejar algo en algún sitio al que vuelvo una y otra vez y en lo que sigo pensando. Y entonces: «Ah, voy a echar un vistazo a Twitter y Hacker News». Y después vuelves a ello otra vez. Es una disciplina que he tenido que enseñarme a mí mismo, porque no creo que ninguno de nosotros haga eso de forma natural.
Jeroen: Entonces, ¿usas dos apps una al lado de la otra, Gmail y la app de Trello?
Rob Walling: Sí, y las tengo todas fijadas. Las tengo fijadas en Chrome. Las uso juntas. Así que, si llega algo que requiere cierta dedicación, por ejemplo, si voy a reclutar a una ponente para MicroConf, le envío un correo electrónico, ella me manda un vídeo y pienso: «Ahora mismo no voy a hacer eso». Así que lo meto en Trello: «ver este vídeo». Pum, el enlace queda ahí.
Y sé que al día siguiente, en algún momento, estaré agotado. Porque durante mi momento de máxima productividad no quiero estar viendo un vídeo. Durante mi momento de máxima productividad debería estar escribiendo un manifiesto, redactando un correo electrónico difícil o pensando detenidamente en algo muy complicado.
Pero llegará un momento en que estaré cansado y entonces pondré ese vídeo. Tengo un plugin de Chrome que hace que sea facilísimo ver vídeos a velocidad acelerada. Los veo a aproximadamente 1,6 o 1,7 veces la velocidad normal. Funciona con cualquier vídeo incrustado: YouTube, Vimeo e incluso vídeos de Dropbox. Si es HTML5, también funciona. Así que lo pongo y lo hojeo rápidamente. Son pequeños detalles como este, pero todos se van acumulando. Siento que soy más productivo que antes en muchos sentidos.
Jeroen: Sí, entonces, si lo he entendido bien, básicamente sacas las tareas pendientes de los correos electrónicos y las pasas a Trello.
Rob Walling: Si son más largas, sí. Si es algo que puedo hacer en uno o dos minutos, lo hago directamente en el correo electrónico.
Jeroen: ¿Usas la función de posponer de Gmail?
Rob Walling: Sí. Bueno, uso Boomerang, que fue un precursor, y eso es otra cosa. Estoy casi obsesionado con los atajos de teclado. Intento aprendérmelos todos. En Gmail casi nunca toco el ratón, si me observas. Como programador, aprendí a trabajar así. No quiero que mi mano deje el teclado nunca.
Así que, a medida que van llegando los correos electrónicos y los voy revisando, o si envío un correo electrónico importante y sé que voy a escribirle a una persona importante para preguntarle: «¿Querías invertir? ¿O te gustaría ser fundador de Tiny Seed? ¿O te gustaría ser ponente en MicroConf?», sé que quiero recibir una respuesta. Y no quiero tener que acordarme de ello.
El atajo consiste en pulsar B y después introducir «space in seven days», pulsar enter, y Boomerang lo devolverá dentro de siete días. Si responden, no lo pospondrá. Y si no responden, me volverá a aparecer. Entonces podré hacer seguimiento.
Boomerang me cambió la vida. Decir que me cambió la vida quizá sea exagerar, pero sin duda transformó mi workflow durante los últimos tres o cuatro años, desde que apareció.
Jeroen: Sí, pero sigues usando Boomerang, no la función de posponer de Gmail, ¿verdad?
Rob Walling: Sí. Uso la función de posponer de Gmail cuando estoy con el teléfono, porque uso la app de Gmail en iOS y no tiene Boomerang integrado. Pero ahora que existe esa función, la uso. Eso me recuerda otra cosa: me fui de vacaciones hace un par de semanas. Sigo verificando el correo electrónico todos los días cuando estoy de vacaciones, varias veces al día. A ciertas cosas respondo enseguida, sin problema. Y con otras pienso: «Mmm, esto no lo voy a hacer hasta que vuelva a casa». Así que las pospongo hasta el lunes o el martes después de volver, porque no quiero que llenen mi bandeja de entrada. Eso significa que el lunes o el martes después de las vacaciones me vuelve a entrar un montón de cosas en la bandeja de entrada. Pero, normalmente, para entonces ya llevo una buena dosis de cafeína.
Cuando estoy con el portátil, puedo resolver todas estas cosas rapidísimo. No intento escribir correos electrónicos largos desde el teléfono. En realidad, no intento hacer gran cosa desde el teléfono, porque es un engorro. Es muy poco eficiente escribir en un teléfono.
Jeroen: Mmm-hmm, es verdad. ¿Haces alguna otra cosa para mantener la productividad?
Rob Walling: Sí, presto mucha atención a mi reloj biológico. Y sé que por la mañana tengo un buen pico de productividad, un periodo de tres o cuatro horas de gran productividad. Después sé que las tardes serán menos creativas, pero aun así puedo hacer muchas cosas. Suelo dedicar las tardes a una buena parte del correo electrónico. El trabajo profundo lo hago por la mañana. De hecho, cierro la pestaña de Gmail. No tengo notificaciones activadas para nada. El teléfono no vibra. La única vez que vibra es si alguien me envía un mensaje de texto, o si aparece Instacart en mi puerta, o algo por el estilo. Es algo importante, y no mucha gente tiene mi número de teléfono. Así que los correos electrónicos no hacen vibrar mi teléfono, ni tampoco los mensajes directos de Twitter, LinkedIn ni ninguna de esas cosas. Todo eso lo agrupo y lo atiendo en otro momento.
Jeroen: Claro.
Rob Walling: Por eso protejo las mañanas. Normalmente tomo una cantidad muy pequeña de cafeína, me pongo los auriculares y escucho algún tipo de playlist para concentrarme profundamente o, a menudo, música punk: música muy rápida y contundente. Me motiva de alguna manera. Me pongo a avanzar a toda velocidad con un montón de cosas. También ha sido una experiencia muy positiva poder controlar a qué horas trabajo y qué tipo de trabajo hago, y no agendar reuniones por la mañana. Todo esto es un lujo de dirigir tu propia empresa.
En cambio, si trabajas para otra persona, no necesariamente puedes reservarte toda la mañana, todas las mañanas, y no tener que reunirte con otros compañeros. Así que siento que alcanzo mi máxima productividad cuando puedo gestionar mi propia agenda.
Jeroen: Vaya, qué bien. Vamos terminando poco a poco, porque llevamos bastante rato hablando. ¿Cuál es el último buen libro que has leído y por qué elegiste leerlo?
Rob Walling: Buena pregunta. El último buen libro... vaya, es complicado, porque iba a hablar de un libro que simplemente me gusta en general.
Jeroen: No, está bien, está bien.
Rob Walling: ¿Te parece bien?
Jeroen: Sí, lo que te parezca más acertado.
Rob Walling: De acuerdo. Me gustó mucho el libro The Snowball, que es la biografía de Warren Buffett. Y me gustó porque me encantan las historias de alguien que es realmente bueno en algo durante muchísimo tiempo. Empezó con unos recursos modestos y pasó de no tener nada a convertirse en multimillonario. Y no lo hizo de una manera ostentosa. Lo consiguió apareciendo cada día, siendo muy pragmático y jugando a largo plazo. Piensa a más largo plazo que prácticamente cualquiera, ¿sabes? Y, a lo largo de las décadas, su dinero no ha dejado de crecer gracias al interés compuesto. Es una historia fascinante: ver cómo alguien construye un imperio así partiendo de cero. Y no construyó una empresa propiamente dicha. Evidentemente, compra y adquiere empresas y todo eso, pero no hizo un Jeff Bezos. No fundó Amazon ni fundó GE. Y así es como mucha gente se hace rica. Él lo hizo de una manera completamente distinta, y la historia es increíble. De hecho, es uno de mis audiolibros favoritos de todos los tiempos.
Jeroen: No lees, ¿pero escuchas audiolibros?
Rob Walling: Sí, escucho mucho contenido en audio. Estoy suscrito a unos 40 podcasts y probablemente escucho un audiolibro a la semana, quizá dos.
Jeroen: Otra pregunta: ¿hay algo que te hubiera gustado saber cuando empezaste?
Rob Walling: Sí, quiero decir, dos cosas. La primera: me habría gustado saber que tardaría mucho más de lo que pensaba. Creía que en cuanto tuviera algo de éxito... El problema es que lees la prensa. Ahora está TechCrunch, pero antes estaban Entrepreneur Magazine e Inc Magazine. Sé que siguen existiendo, pero las historias siempre glorifican ese éxito de la noche a la mañana. Y ya no creo en el éxito de la noche a la mañana. Fue doloroso darme cuenta de que «voy a tardar años en alcanzar mi objetivo». Me habría gustado saberlo desde el principio. Creo que eso es muy importante.
Creo que la otra cosa es que la parte emocional —ser capaz de gestionar tus propias emociones como emprendedor— es mucho más importante para ti que quizá cualquier otra habilidad.
Jeroen: Sí. Sin duda, es un consejo muy bueno. ¿Cuál es el mejor consejo que has recibido? Si puedes compartirlo con nosotros.
Rob Walling: Mmm. No fue un consejo que me dieran directamente. Fue una publicación de blog que escribió Jason Cohen. La tituló Rich or King y, básicamente, dice: «Mira, ¿quieres ser rico o quieres ser rey?». El contexto es que alguien te ha hecho una oferta para adquirir tu empresa. Hay personas que dicen: «Nunca vendería mi empresa, jamás, y quiero ser el rey de esta empresa. Quiero dirigirla hasta el día que muera». Y otras dicen: «Quiero liquidez y quiero tener suficiente dinero para poder pagar las cuentas de ahorro universitario de mis hijos y no tener que volver a preocuparme por el dinero durante el resto de mi vida». Está la opción de ser rico y luego está la de ser rey.
En esa publicación, defiende su decisión de vender su startup. Ha vendido varias startups. Básicamente dice que es fácil afirmar: «Oh, yo nunca vendería mi startup», hasta que estás sentado en un restaurante y alguien te ofrece suficiente dinero para no tener que volver a trabajar. Ahí es cuando llega la hora de la verdad. ¿Voy a hacerlo o no? Analiza las dos opciones y, básicamente, dice: mira, si es tu primera startup y no tienes suficiente dinero para vivir para siempre —lo que algunas personas llaman F.U. money—, si no tienes F.U. money, probablemente sea una buena idea aceptar y asegurar una parte del dinero. Creo que algunas personas se dejan atrapar por el dogma o el orgullo de no vender nunca. Y no sé si esa es la decisión correcta. Me siento bien con las decisiones que he tomado al pasar de una empresa a la siguiente. Y creo que esa publicación probablemente me ayudó a tomar esas decisiones.
Jeroen: Genial. Gracias. Gracias de nuevo, Rob, por participar en Founder Coffee. Ha sido estupendo tenerte con nosotros.
Rob Walling: Sí, tío. Ha sido genial. Ha sido un placer, y te agradezco que me hayas invitado.
Disfrutaste del episodio? Lee las entrevistas de Founder Coffee con otros fundadores. ☕
Esperamos que te haya gustado este episodio. Si es así, ¡déjanos una reseña en iTunes!
Para más contenido de actualidad sobre startups, crecimiento y ventas


